Subís la planilla tal como te la manda el cliente. Atril liquida, controla cada dato y te entrega el TXT del Libro de Sueldos Digital listo para subir a ARCA. Sin tipear, sin rechazos.
No tenés que aprender una herramienta nueva ni cargar tablas. Atril lee la planilla de tu cliente con inteligencia artificial y te propone todo armado: vos revisás y aprobás. A partir de ahí, todos los meses sale solo, con el mismo resultado, en minutos. Tu estudio se potencia con IA sin que nadie tenga que volverse experto en IA.
Atril usa IA solo donde aporta: cuando hay que interpretar un PDF nuevo o decidir cómo se mapea un concepto la primera vez. El procesamiento de todos los meses después es idéntico y predecible. Los mismos datos, el mismo resultado.
Atril nunca aplica nada sin tu confirmación. Cada propuesta queda como sugerencia hasta que un humano del estudio la aprueba. Cada regla aprendida queda registrada con quién la aprobó y cuándo.
Atril aprende el formato y las particularidades de cada cliente de tu estudio. Después del primer mes casi no pregunta nada. Lo aprendido queda guardado en el perfil del cliente y es tuyo.
Cada módulo resuelve un dolor concreto del fin de mes y se mide en lo mismo que medís vos: horas devueltas y presentaciones sin rechazos. Cuando uno está listo, lo lanzamos. No prometemos lo que no tenemos.
Cada decisión queda registrada: quién la aprobó, cuándo, contra qué versión del catálogo. Cada liquidación se cierra como una copia sellada, intacta para siempre. Si pasó una vez, podés volver a verlo como quedó.
Creemos que el trabajo del contador es leer el negocio del cliente, no copiar columnas entre planillas. Atril es la capa de software que falta para que un estudio sume clientes sin que el fin de mes se transforme en una maratón.
Lo construimos en Argentina, módulo a módulo, junto a contadores que se cansaron del viernes a las 5 AM. Cada cosa que sumamos resuelve un pedazo concreto del fin de mes, a fondo.
Un solo precio por todo: todos tus clientes y todos sus empleados, sin límite. 1 mes de prueba sin tarjeta. El precio que ves es el que pagás.